Un ensayo en Santa Fe, mostró que la agricultura de precisión permite ajustar la fertilización por ambiente, reducir costos y mejorar la eficiencia del cultivo sin impacto productivo

La tecnología empieza a mostrar resultados concretos en el lote: mediante el uso de drones y algoritmos, un ensayo en girasol logró reducir más del 50% la dosis de nitrógeno sin resignar productividad. El trabajo fue llevado adelante por un equipo del INTA Reconquista, en Santa Fe, que evaluó una estrategia de fertilización basada en agricultura de precisión. A partir de imágenes captadas con drones y su posterior procesamiento, generaron mapas de recomendación que permiten ajustar la dosis en cada sector del lote.
“Logramos reducir de manera significativa la cantidad de nitrógeno aplicado sin perder rendimiento. La clave fue usar información precisa del cultivo para ajustar la fertilización en cada sector”, explicó Gonzalo Scarpín, investigador del INTA Reconquista.
El enfoque rompe con el esquema tradicional de aplicar una dosis uniforme y avanza hacia un manejo sitio-específico. En lugar de tratar al lote como una única unidad, la estrategia identifica diferencias internas y responde con aplicaciones variables según la necesidad real.

El punto de partida fue un relevamiento con drones equipados con sensores multiespectrales. A partir de allí, se obtuvieron índices vegetativos como NDVI, GNDVI y NDRE, que permiten detectar variaciones de vigor dentro del cultivo. “Ese vuelo previo nos permitió generar mapas muy detallados, que son la base para tomar decisiones más precisas”, agregó Scarpín.
Con esa información, un algoritmo procesó los datos y los transformó en un mapa de recomendación. Es decir, tradujo las diferencias observadas en dosis concretas de nitrógeno para cada ambiente. “El algoritmo convierte los colores del mapa en una indicación clara: dónde aplicar más y dónde menos”, detalló Daniela Vitti Scarel, especialista del INTA Reconquista.
Menos insumo, misma eficiencia
El ensayo comparó este manejo con un esquema tradicional de dosis fija y con parcelas sin fertilización. Los resultados mostraron una reducción marcada en la cantidad total aplicada. “En muchos casos, la dosis fue menos de la mitad respecto a un manejo uniforme”, señaló la especialista.
A pesar del recorte, los rindes se mantuvieron en niveles competitivos. Esto permitió mejorar la eficiencia en el uso del nitrógeno, es decir, producir más grano por cada kilo aplicado.
FUENTE: AGROFY NEWS

