Las entidades agropecuarias mantienen sus demandas al Gobierno nacional por la presión impositiva y las dificultades para mejorar la competitividad. Esta semana, Coninagro llevó sus reclamos al Congreso y volvió a poner sobre la mesa una agenda de temas pendientes para el sector.

El vínculo entre el campo argentino y el Gobierno vuelve a mostrar puntos de tensión. La eliminación de las retenciones, el acceso al crédito, los costos productivos y la previsibilidad económica siguen siendo algunos de los principales reclamos de las entidades rurales.
Este miércoles, representantes de Coninagro se reunieron con la senadora Patricia Bullrich para plantear, además, la demora en el tratamiento de leyes vinculadas con semillas, biocombustibles y economías regionales, así como la situación del INTA y el Senasa. No hubo anuncios concretos, aunque quedó abierta una agenda de trabajo legislativo.
Por su parte, la Mesa de Enlace insiste en la necesidad de avanzar hacia la eliminación definitiva de los derechos de exportación y reclama medidas de alivio fiscal.
El escenario, sin embargo, presenta matices. El sector viene de un año productivo favorable en varias actividades y mantiene oportunidades de crecimiento en los mercados internacionales. Pero para las entidades rurales, producir más no necesariamente significa mejorar la rentabilidad.
La discusión vuelve a plantear una cuestión central para el futuro del agro argentino: cómo transformar su capacidad productiva y exportadora en mejores condiciones para quienes invierten y trabajan en el campo.

