Se concentraron en 40 puntos de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe; piden una actualización en medio del fuerte aumento del combustible

Transportistas de cereales mantienen más de 40 puntos de protestas en las cercanías de los principales puertos de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe en reclamo de un aumento tarifario urgente de hasta el 40%. Denuncian que las recientes subas del gasoil ya consumen el 65% del valor del flete. La medida de fuerza, que afecta el traslado de granos en plena cosecha, recrudeció luego de que el sector rechazara una oferta de incremento del 10% impulsada por acopiadores y productores. Los conductores, por su parte, afirman que por menos del 30% no se mueven de la protesta.
Al no existir ya una tarifa nacional de referencia, ya que el Gobierno disolvió la mesa interjurisdiccional dejando los precios a la libre oferta y demanda, las negociaciones se trasladaron a mesas provinciales que hoy están empantanadas.
Uno de los focos más sensibles hoy está en Ingeniero White, acceso al puerto de Bahía Blanca, donde camioneros se concentraron en la rotonda previa a lo que se conoce como el “triángulo” e impiden el ingreso a la playa común. Se trata de un punto neurálgico para la exportación de granos, donde las medidas generan un cuello de botella inmediato en la logística, según manifestaron las fuentes.
Los transportistas reclamaron en promedio un 15% de aumento, mientras que la Federación de Acopiadores ofreció un 10% con revisión a diez días. La propuesta fue rechazada y se pasó a un cuarto intermedio. Entidades como la Federación de Transportadores Argentinos (Fetra) difundieron unilateralmente una suba del 13,16% para “sostener la actividad”. En paralelo, los sectores autoconvocados y agrupaciones como Untra aseguraron que ese porcentaje “queda por debajo del piso” y plantearon incrementos de entre 30% y 40% para recomponer la rentabilidad.
“Ese 13 o 16% que están mencionando no nos sirve, queda muy por debajo de lo que necesitamos para trabajar. Hoy estamos totalmente desfasados: con las tarifas actuales perdemos plata en cada viaje. La actualización debería estar al menos entre un 30% y un 35%. Si no, el sistema no cierra y por eso estamos en la ruta”, sostuvo Geneiro.
El peso del combustible en la estructura de costos representa entre el 60% y el 65% del valor del flete. A esto se suman costos laborales —entre 10% y 20%— y otros gastos operativos. Según describen, en un flete de aproximadamente $3 millones, al propietario le quedan unos $280.000, mientras que el chofer percibe solo $200.000, que no es representativo.
FUENTE: LA NACION

